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Alumnos de olorAmar PDF Imprimir Correo

Los textos propuestos a continuación son trabajos de los participantes en las distintas ediciones del Taller y que rsponden a tareas realizadas en el transcurso del mismo.

"Al llegar a mi casa y precisamente en el momento de abrir la puerta, me vi salir. Intrigado decidí seguirme. Pero me detuve y reflexioné. Mejor dejo que, aunque sea esa parte de mí, tenga tiempo para estar sola.”

Mary Garavito
Sep 08
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Microcuentos

El dinosaurio
Estos sesenta millones de años han pasado en un suspiro.

El amnésico
Suena el despertador y Clive abre los ojos. Se incorpora, toma su diario y anota: «8:02. Despierto por primera vez ».

José Antonio Bustelo.
Febrero 09
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Objetivo: Claridad


La fiesta está realmente concurrida. Puedo reconocer a celebridades en cualquier rincón al que dirija la vista. La rigurosa etiqueta de todos los invitados armoniza con la decoración de esta elegante sala.
Las atenciones de los camareros resultan abrumadoras. Dotados de un ojo entrenado para detectar entre la muchedumbre, manos vacantes a las que ofrecer burbujeantes copas de champaña.
El anfitrión charla distendidamente con todos. Debo reconocer que tiene su encanto. Observo que deposita su copa sobre una mesa repleta de sabrosos bocados, y se dirige hacia la salida para despedir a los que se marchan. Es una suerte que su bebida favorita sea el Amaretto, ideal para camuflar el sabor a almendras amargas del cianuro.
Me dirijo hacia el guardarropa y retiro mi abrigo. Ya fuera de la mansión, paseo bajo una noche despejada. Sentados en un banco de la avenida, dormitando, se encuentran un anciano y su perro. Se despiertan sobresaltados por la sirena de una ambulancia que se dirige hacia la fiesta. Debo evitar trasnochar tan a menudo. Siempre termino metiéndome en problemas.

José Antonio Bustelo
Febrero 09
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Microcuentos


La aguja en el pie.
La chica deseaba intensamente el espectacular anillo de su suegra. Tomando ventaja del delicado estado de salud de la anciana, decidió entrar silenciosamente en la habitación y robarlo. Con los pies descalzos, abrió la puerta lentamente y se acercó al cofre de plata donde guardaba las joyas. Justo antes de abrirlo, sintió el pinchazo en el pie de una aguja de coser que la vieja había dejado caer al suelo. Sin darle importancia, la joven completó su misión y salió de la habitación.
A la mañana siguiente la suegra observó desde su cama el cofre abierto y se levantó. Pero más extraños le parecieron los pequeños pies dibujados con sangre que se perdían por el pasillo.

Mary Garavito
Sep 08
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Los sentidos: el momento antes de levantarte.

De lo único que se acuerda mi subconsciente, es de parar el móvil que no deja de sonar a las 5:20 y en terribles intervalos de dos minutos. Sólo diez minutos más para poder asumir que debo quitarme de encima la sabana, la cobija y el abrazo de Alexander, que tan a gusto me envuelven toda la noche.

Vanessa Fontana
Sep 08
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Objetivo: creación de una escena.

-Brida, ¡a la pizarra!- exclamó la profesora.
-No lo tengo hecho, seño…- contestó Brida insegura, bajando la mirada mientras notaba los ojos de la señorita clavados con lástima sobre ella.
-¿No has hecho la tarea o es por otra cosa, Brida?- preguntó la seño.
-No. No la hice-, dijo ella nerviosa y cortante, roja como un tomate, y pensando en qué era lo que esperaba que le dijera delante de toda la clase y pensando también en las excusas que pondría para escabullirse... Una vez más.

-¡¡Tía!! ¡Le enseñé las fotos a Pablo en la guagua y quiere conocerte hoy, en el recreo!- Blanca estaba emocionada.
- No creo que sea una buena idea, sabes que no salgo con chicos del colegio- contestó Brida, apenada.
- No seas tonta..- le dijo Blanca, sin querer comprender el porqué.

El timbre del recreo sonó puntual. Todos salieron apresurados de clase, mientras Brida se perdía en sus libretas, haciendo que escribía.
- Vete bajando tú. Voy a mirar unas cosas y ahora salgo. Brida leyó en los ojos de su amiga que sabían el porqué del retraso, pero también sabían que su boca no se atrevería nunca a decirlo.
- Como quieras- dijo Blanca cansada de intentar nada.

Brida sabía que tenía que esperar unos minutos para que se quedara todo vacío. Como todos los días, se levantó del pupitre, no sin antes haber calculado mentalmente cada paso que daría, y se dirigió por el pasillo a la escalera. Odiaba cuando alguien se sentaba en los escalones, robándole a su amiga íntima la Barandilla o a su amiga íntima la Pared.
Pero no había nadie, suspiró aliviada y emprendió otra de las aventuras que eran su día a día.
“Suerte que tengo a la Barandilla a mi lado y puedo disimular”, pensaba mientras vio abajo a los idiotas del E y a Blanca hablando con Pablo.
“Lástima...”, se dijo a sí misma, “Es mono…” Y siguió bajando con el pulso acelerado, deseando con todas sus fuerzas que él mantuviera su conversación con Blanca y no mirara hacia arriba.
Sin embargo, terminó de bajar el tramo de escaleras y se encontró con una mirada confusa, la que pesaba más, la que le provocó doble dolor. La de Pablo.
- ¡Me cachis!. Mierda...
Agachó la cabeza y siguió bajando por el lado opuesto de la eterna escalera, para que él no pudiera seguirla con la mirada.

Fue directa por el pasillo de la sala de profesores, intentando buscar un cómo seguir aguantando cosas así. Sólo podía esperar que todas aquellas miradas que encontraba cada día, no terminaran marcándola para el resto de su vida.

María Pino
Sep 08
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Punto de vista.

La playa

Vivo en un vaivén constante, en un baile pausado y relajante, mi día transcurre entre suaves vueltas y largos movimientos. A veces, me siento como una bailarina de ballet, elegante y observada. Otras veces, como una madre que mece rítmicamente a su hijo entre sus brazos. El sol me alcanza, pero apenas logra rozarme cálidamente, sin mermar mi frescor. La luna tímida nos observa, celosa por no poder seguir viendo el espectáculo que ofrece el amanecer.

Mary Garavito
Sep 08
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Objetivo: Claridad.

Al amanecer, sus invitados se despedían con abrumadoras muestras de cariño. No se percataban de que su falta de visión en el ojo izquierdo, era la que le producía ese mareo que la hacía tambalear y dar algún que otro traspiés, y no el exceso de champaña que, necesariamente, formaba parte del encanto de noches como aquella.
Ya en el exterior, la salida del sol inundaba el ambiente con un extraño color cianuro. Allí sentados, observaban el espectáculo un empleado del servicio de la limpieza y un mendigo al que le quedaba poco para llegar a anciano.
Era su manera de trasnochar.

Loreto Vidal
Sep 08

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Punto de vista: narrador cámara.

El escenario del crimen se parecía bastante a lo que estamos acostumbrados a ver en las películas de terror. Las paredes de la casa estaban ensangrentadas con palabras ininteligibles en nuestro idioma. Los cuerpos de los animales, esparcidos: restos de gallinas, gatos y perros. Era una verdadera masacre.

La gente del barrio comentaba que aquel señor callado parecía muy normal. Tenía una casa pequeña, con un pequeño huerto donde criaba a sus animales.Los vecinos cuentan que nunca había causado problemas, de hecho, la señora que vivía pegada a su casa, dijo: "era como una sombra".

Aún no sabemos qué se le cruzó esa mañana por la cabeza. Sólo pudimos observar con horror el espectáculo macabro de animales muertos, y su cuerpo desnudo, tumbado sin aliento, después de haberse pegado un tiro.

No dejó nota, ni explicación ninguna. Tal vez un ritual. Tal vez soledad. O simplemente, locura.

Luz Servodidio
Sep 08

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Objetivo: descripción de un personaje (Etopeya y prosopografía)

En el centro del salón siempre está, inmóvil, la chica del rostro naranja. Delgada y perfilada, nunca emite sonido pero, por sus labios solemnes, debe tener una voz aguda y cortante.

Desde su pedestal, observa lejana el taller de literatura, de igual manera debe observar el taller de pintura y a sus participantes. Si pudiera hablar, tendría millones de cuentos interesantes que contar.

Su mirada taciturna, su cabello corto y perfectamente peinado, su cuello recto y estirado… Nunca se me ocurriría invitarla a tomar unas cañas.

Todos los sábados la veré igual de fría e intocable, iluminada por la lámpara de colores que está sobre ella. Igual de naranja, igual de inmóvil.

Mary Garavito
Sep 08

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